Internacional

Chile al borde: Un gigante chino casi obtiene el poder de apagar la luz a toda la nación

Redacción Que Onda Salta 11 Jul, 2026 - 11:42 hs.
Una noticia de inmensa trascendencia geopolítica y energética, que por momentos pareció deslizarse bajo el radar de los grandes titulares, mantuvo en vilo la soberanía eléctrica de Chile. Hace apenas unas semanas, la agencia Bloomberg confirmó el desenlace de dos años de silenciosas pero intensas negociaciones: la empresa estatal China Southern Power Grid desistió de adquirir el 100% de Transelec, la compañía de transmisión eléctrica más grande del país andino, con una red vital de más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión que vertebran todo el territorio chileno. La operación, que se cernía como una sombra sobre la infraestructura crítica, finalmente no prosperó, dejando un respiro de alivio en ciertos círculos políticos y expertos.

El interés chino en Transelec no era nuevo. China Southern Power Grid ya había consolidado su presencia en 2018 al adquirir el 28% de la compañía por USD 1.300 millones a Brookfield. El 72% restante de la propiedad se hallaba en manos de tres influyentes fondos de pensiones canadienses. Las conversaciones para la adquisición total se mantuvieron en un hermetismo casi absoluto, avanzando a buen ritmo hasta septiembre del año pasado. Sin embargo, discrepancias insalvables en la valoración financiera del activo y la estructura final de un negocio que superaba los USD 4.000 millones terminaron por dinamitar las tratativas, frustrando una operación que se alineaba con la agresiva expansión china en el sector eléctrico regional.

Esta estrategia de penetración ya se había manifestado con la estatal State Grid Corp. of China, que desde 2021 controla la Compañía General de Electricidad (CGE), la mayor distribuidora eléctrica de Chile, y también Chilquinta Energía. Sumado a su participación en Transelec, China Southern Power ha reforzado su posición en la región, incluyendo la adquisición de activos de Enel en Perú por cerca de USD 3.000 millones. Es crucial entender que Transelec no es una empresa cualquiera: su infraestructura es pilar fundamental para la integración de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), conectando los centros de generación con los distribuidores y facilitando la expansión de proyectos eólicos y solares en el vasto norte y centro de Chile.

La posibilidad de que China Southern Power Grid tomara el control absoluto de Transelec, en conjunto con el dominio de State Grid Corp. of China sobre CGE y Chilquinta, implicaba que el Estado chino hubiese pasado a dominar la columna vertebral de la transmisión de alta tensión, ostentando potencialmente el poder de manipular el suministro eléctrico de toda una nación. Este escenario, que fue motivo de profunda preocupación para algunos parlamentarios chilenos, como el diputado Jaime Naranjo, generó un debate sobre la soberanía y la influencia de Estados extranjeros en sectores estratégicos.

Naranjo, quien ya había manifestado su inquietud en el año 2000 ante el avance de empresas estatales chinas en la energía, calificó el desistimiento de la compra de Transelec como “una señal más de que las empresas estatales chinas están evaluando muy profundamente sus operaciones, porque están percibiendo que en los países están viendo que detrás de ellas está el Estado chino y no quieren quedar subordinados al imperialismo asiático”. Expertos como Juan Pablo Toro, analista y exdirector ejecutivo de AthenaLab, refuerzan la visión de que la influencia china va más allá del comercio, abarcando la política y la academia, y subrayan la urgencia de que Chile defina sus intereses nacionales para establecer límites claros y estratégicos ante esta creciente presencia global, y así evitar convertirse en una 'colonia' económica de una potencia extranjera.

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