Música

Lázaro Caballero: El Grito del Quebracho que Resuena del Monte a los Escenarios Más Grandes del País

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Redacción Que Onda Salta 10 Jul, 2026 - 21:53 hs.
Desde los vastos paisajes formoseños hasta los imponentes escenarios de Buenos Aires, Lázaro Caballero, a sus jóvenes 33 años, ha forjado una trayectoria meteórica en el corazón del folclore nacional. Este 'gurisito' que creció entre guitarras y cantos tradicionales, hoy genera ovaciones en Cosquín y Jesús María, y ha sido señalado por el mismísimo Chaqueño Palavecino como su "legado", una bendición que el joven artista asume con respeto y una humildad palpable. Su reciente y audaz aparición en el Lollapalooza Argentina, de la mano de Soledad Pastorutti, marcó un hito ineludible en su carrera, consolidándolo como un puente generacional y estilístico.

Nacido y criado en la calidez de Formosa, donde el aire vibraba con los sonidos del litoral, Lázaro abrazó la música desde la niñez, influenciado por los maestros eternos como Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune y Mario Bofill. Aquel que jugaba a ser cantor se transformó en un referente, con el apoyo incondicional de sus padres, quienes se volcaron en cada paso de su incipiente carrera. Fue tras culminar sus estudios, a los 19 años, cuando la música dejó de ser un pasatiempo para convertirse en el propósito de su vida, llevando su voz y su guitarra por La Pampa, Salta, Jujuy y Tucumán, construyendo los cimientos de lo que sería una carrera brillante.

Con su icónico sombrero ancho, chaleco, botas altas y la bandera argentina adornando su hombro, Lázaro no solo viste la tradición, sino que la encarna. Su música honra al hombre de campo y al cancionero popular con 'sangre de quebracho', evocando la resistencia y la profundidad de sus raíces. La invitación de La Sole al Lollapalooza fue un quiebre, un punto de encuentro entre dos mundos que parecían distantes. Con nervios, pero aferrado a su autenticidad, Caballero conquistó a un público diverso, demostrando que el folclore tiene la capacidad de resonar en cualquier latitud. Lejos de cerrarse, el formoseño confiesa su admiración por artistas como Cazzu y Milo J, y su apertura a géneros que van desde el rock hasta la cumbia, reflejando una visión inclusiva de la música que desafía los purismos.

La contundente declaración del Chaqueño Palavecino, que lo designó como su sucesor, lejos de inflar su ego, lo instó a la reflexión. "Qué mochila tan pesada", expresó Lázaro, dejando en claro su profundo respeto por el ‘Chaqueño’, a quien considera un referente inigualable que representa la esencia del gaucho y las historias de nuestros ancestros. La conexión con Soledad Pastorutti también ha sido un pilar fundamental. Tras encuentros en los inicios de su carrera, su colaboración en el proyecto 'Casa Sole' con el vallenato 'Hoja en blanco' y la posterior invitación al masivo festival porteño, evidencian una química artística y un respeto mutuo que trasciende el escenario, marcando un camino de reconocimiento y expansión.

Ahora, con el horizonte puesto en la histórica calle Corrientes, Lázaro Caballero se prepara para dos noches inolvidables en el Teatro Gran Rex, el 12 y 13 de septiembre, con su gira 'Con sangre de quebracho'. Será una cita íntima, una inmersión en la "música del monte, del gaucho", prometiendo una orquesta y pantallas que guiarán al público a través de la esencia de sus canciones. Este sueño cumplido, sin embargo, no lo aleja de sus afectos más profundos. Casado hace años con su 'Gringa' deportista y padre reciente de un bebé de nueve meses, Lázaro vive la plenitud, aunque admite que las giras se hacen más difíciles lejos de su pequeña familia, a la que lleva consigo cuando es posible, tejiendo la vida del artista con la del hombre que canta con el alma.

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