Política

Giro Inesperado: Gobernadores Enfrían la Ambiciosa Reforma Electoral del Gobierno Nacional

Redacción Que Onda Salta 12 Jul, 2026 - 06:13 hs.
El Gobierno Nacional, en su incansable búsqueda de reformas y optimización del gasto público, había puesto en la cima de su agenda la eliminación de las Elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para ello, una de las herramientas de negociación que se deslizó fue la implementación de las denominadas “listas colectoras” o de adhesión, un mecanismo que, según se creía, facilitaría el consenso provincial y sumaría apoyo legislativo crucial. Sin embargo, lo que parecía una estrategia audaz, encontró un inesperado muro de escepticismo entre los propios gobernadores y hasta en sectores cercanos al oficialismo, frenando en seco la prometedora iniciativa.

En este esquema, las listas colectoras se presentaban como una solución pragmática: permitirían a diferentes fuerzas políticas competir en ciertas categorías (como diputados y senadores nacionales) con sus propias listas, pero al mismo tiempo unificar su apoyo detrás de un único candidato presidencial, en este caso, Javier Milei. La promesa era seductora para los aliados como el PRO y la UCR, así como para partidos provinciales, ya que les posibilitaría mantener su identidad partidaria sin la necesidad de integrar una coalición formal y evitar la compleja tarea de encontrar una figura presidencial que compitiera directamente con La Libertad Avanza. Desde el bloque oficialista en Diputados, se remarcaba que el principal beneficio residía en que “seguían siendo considerados aliados” en el ámbito legislativo.

No obstante, la realidad política es más compleja. Lejos de un respaldo unánime, ningún gobernador ha salido públicamente a apoyar la implementación de estas colectoras. Si bien hubo mandatarios que se mostraron a favor de la eliminación de las PASO, como el catamarqueño Raúl Jalil o el entrerriano Rogelio Frigerio, este acuerdo no se tradujo automáticamente en un visto bueno para las listas de adhesión. Otros, como el tucumano Osvaldo Jaldo y el jujeño Carlos Sadir, fueron categóricos al defender las PASO como una “buena herramienta”. Incluso Nacho Torres, de Chubut, quien no defiende las primarias, arrojó un manto de duda sobre la propuesta libertaria, señalando que “las colectoras pueden llegar a beneficiar más a la oposición que al oficialismo”. A esto se sumó la voz de Patricia Bullrich, titular del bloque oficialista en el Senado, quien declaró su disgusto por el sistema de colectoras, advirtiendo que “deforman el sistema electoral” y explicitando la lejanía para obtener los 37 votos necesarios en la Cámara alta.

El escollo no reside únicamente en la voluntad política. Varios actores consultados revelaron que, pese a las conversaciones, el oficialismo no ha presentado una propuesta concreta y detallada sobre cómo se implementarían las colectoras, especialmente en el contexto de la Boleta Única de Papel, o cuántas listas de adhesión se habilitarían por candidato presidencial. A ello se suma la postura crítica de Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO en Diputados, quien reclamó una discusión más profunda por los posibles efectos sobre la gobernabilidad y la cohesión de los legisladores. El partido que preside Mauricio Macri insiste, por su parte, con su propio proyecto de PAS no obligatorias, evidenciando la falta de un camino unificado.

Pese a las objeciones y la falta de entusiasmo, desde el oficialismo insisten en que “todo está abierto a negociación” y confían en avanzar en otros puntos de la reforma política, como el endurecimiento de los requisitos para la personería jurídica de los partidos, la limitación de los aportes públicos a las campañas y el fortalecimiento de los mecanismos de control sobre los gastos partidarios. Este escenario de tensas negociaciones se da en un contexto de aparente “buena sintonía” entre la Casa Rosada y varias provincias, una imagen que se buscó proyectar con la reciente fotografía de Milei junto a 13 gobernadores en Tucumán, durante los festejos del 9 de Julio. La política, en Argentina, siempre guarda un as bajo la manga.

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