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La Verdad Macabra de General Rodríguez: Autopsia Confirma Femicidio de Estefanía Monzón y Complica a su Pareja

Redacción Que Onda Salta 07 Nov, 2026 - 20:17 hs.
El horror se instaló en General Rodríguez tras la confirmación del brutal femicidio de Estefanía Monzón, la mujer de 30 años que era intensamente buscada desde principios de semana y cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en un baldío lindero a su hogar. Los resultados preliminares de la autopsia, conocidos en las últimas horas, no solo revelaron la espeluznante causa de muerte, sino que también aportaron detalles escalofriantes que complican seriamente a su pareja, Iván Lucero, quien ya se encuentra detenido y se negó a prestar declaración ante la fiscalía. La comunidad local se encuentra conmocionada, exigiendo respuestas y justicia ante un caso que pone de manifiesto una vez más la crudeza de la violencia de género.

El estudio forense determinó que Estefanía Monzón fue víctima de una asfixia mecánica, producto de una compresión en el cuello compatible con una estrangulación a lazo, lo que le provocó una falla cardíaca fulminante. La autopsia no solo se centró en la causa principal del deceso, sino que también documentó con precisión un rastro de violencia previo y concomitante: el cuerpo presentaba una lesión circunferencial en la región cervical, así como múltiples hematomas y heridas en el rostro y la cabeza. Entre ellos, se destacaron un hematoma en el cuero cabelludo, otro en el ojo izquierdo, lesiones en la región malar, una fractura de los huesos de la nariz y heridas en el labio inferior y en la comisura labial. Es crucial señalar que el informe enfatizó que todas estas lesiones eran vitales y coetáneas, es decir, se produjeron mientras la víctima aún vivía y durante el mismo episodio, lo que apunta a un ataque sostenido y brutal. Sorprendentemente, no se detectaron signos típicos de defensa, lo que podría sugerir un ataque por sorpresa o una situación de total indefensión. Además, se tomaron diversas muestras para futuros análisis genéticos y toxicológicos, esenciales para robustecer la evidencia en la causa.

En este contexto de hallazgos macabros, la figura de Iván Lucero, pareja de la víctima, se erige como el principal y casi único sospechoso. Tras ser detenido, se presentó ante la fiscal Alejandra Rodríguez, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N°9 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, pero optó por mantener silencio, haciendo uso de su derecho a no declarar. A pesar de su negativa, las pruebas en su contra son contundentes: no solo se le atribuye el hallazgo de la víctima en un terreno lindero a la vivienda que compartían, sino que también se encontraron manchas de sangre en distintos sectores de la casa familiar. Por si fuera poco, Lucero presentaba lesiones en una mano, los nudillos y un antebrazo, heridas que ahora están bajo riguroso análisis para determinar su origen y su posible vinculación con el crimen, sumándose a la carga probatoria que lo acusa de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.

La desaparición de Estefanía había encendido las alarmas el lunes, cuando llevó a sus tres hijas –de 6, 11 y 13 años– a la escuela del barrio Los Perales, en General Rodríguez, y luego, inusualmente, nadie fue a retirar a la menor de las niñas del establecimiento. Al día siguiente, su madre denunció la ausencia, desencadenando un operativo que llevó a los agentes a la casa que Estefanía compartía con Lucero. Allí se encontraron sus pertenencias: la bicicleta, cartera, auriculares y billetera, pero su teléfono celular había desaparecido, un detalle que no pasó desapercibido. La búsqueda culminó con el trágico hallazgo de su cuerpo oculto entre objetos en el baldío contiguo, revelando el peor de los desenlaces. El testimonio más desgarrador, no obstante, provino de las propias hijas de Estefanía, quienes, en el marco de una Cámara Gesell, relataron situaciones de violencia que su madre habría padecido, afirmando con dolor: “Era malo con mamá”.

Los relatos de los allegados, como María José, una amiga de Estefanía, refuerzan este panorama desolador. La amiga aseguró que la víctima y Lucero estaban separados, aunque él seguía viviendo en la casa por no tener otro lugar a donde ir, una situación de vulnerabilidad que lamentablemente es común en contextos de violencia de género y que, en este caso, culminó en tragedia. La investigación continúa su curso, recabando más pruebas y testimonios, con el firme propósito de esclarecer completamente el brutal femicidio de Estefanía Monzón y garantizar que su asesino reciba la pena que corresponde, honrando la memoria de una mujer cuya vida fue arrebatada de la manera más cruel y repudiable. La sociedad de General Rodríguez clama por justicia y por un basta definitivo a la violencia machista.

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