Policiales
Escándalo en Salud Pública: Médica del Papa Francisco Sufre Doble Fractura Maxilar Tras Brutal Agresión y Cuestionan Accionar Policial
La comunidad salteña y el ámbito de la salud pública se encuentran consternados tras un indignante episodio de violencia que sacudió las instalaciones del Hospital Papa Francisco. Una médica de guardia fue brutalmente atacada a golpes por la hija de un paciente, sufriendo una gravísima doble fractura de maxilar superior. El lamentable incidente, que pone en evidencia la creciente vulnerabilidad del personal sanitario, ocurrió en un sector restringido del nosocomio, destinado a tareas administrativas y no a la circulación de público.
Según detallaron fuentes del hospital, la agresión se desencadenó cuando la mujer irrumpió en una sala privada del primer piso, evadiendo los protocolos de acceso, y arremetió violentamente contra la profesional. La médica, tras recibir los impactos en el rostro, debió ser asistida de inmediato por sus compañeros, quienes, en un intento por protegerla y contener la escalada de violencia, cerraron la puerta del consultorio. Actualmente, la víctima se encuentra bajo licencia laboral, recibiendo contención y acompañamiento multidisciplinario para afrontar las consecuencias físicas y psicológicas del ataque. Posteriormente, y ante la insistencia de la agresora, quien profirió insultos y amenazas de muerte contra la profesional incluso en presencia de la directora médica, se decidió su desalojo del establecimiento y el traslado del paciente en cuestión a otro centro asistencial para garantizar la continuidad de su tratamiento y la seguridad del personal afectado.
La situación se tornó aún más alarmante por la respuesta de las fuerzas de seguridad. Rodrigo Maroni, director del Hospital Papa Francisco, alzó su voz para cuestionar severamente el accionar policial tras la denuncia. A pesar de la gravedad de las lesiones y las amenazas posteriores, la agresora no fue detenida. “Es una ofensa hacia el trabajador de la salud pública”, afirmó Maroni, quien denunció que, lejos de ser aprehendida, la mujer fue supuestamente acompañada por efectivos policiales a radicar una denuncia contra el propio hospital. Esta inacción, a su juicio, representa un aval implícito a la violencia y un desamparo hacia quienes diariamente velan por la salud de los salteños.
El director Maroni contextualizó el episodio en una preocupante realidad institucional: la drástica reducción de recursos de seguridad. El Hospital Papa Francisco, vital para una población de 254.000 habitantes y con una guardia que atiende más de 180 consultas diarias, opera con apenas dos vigiladores por turno. Esta cifra representa una pérdida del 80% del personal de seguridad en los últimos años. Adicionalmente, un espacio diseñado y preparado para albergar un destacamento policial en el interior del nosocomio permanece vacío desde hace dos años, a pesar de los reiterados pedidos a la Secretaría de Seguridad, a cargo del señor Vilches, para su ocupación.
Este ataque brutal no solo dejó a una profesional gravemente herida, sino que también desnudó una crisis sistémica en la protección de los trabajadores de la salud. La dirección del hospital insiste con vehemencia en la necesidad imperiosa de implementar medidas concretas y urgentes para reforzar la seguridad, no solo para salvaguardar la integridad física y emocional de médicos, enfermeros y administrativos, sino también para asegurar la continuidad y calidad de los servicios esenciales que un hospital público presta a la comunidad. La recuperación de la médica es prioridad, pero también lo es garantizar un ambiente de trabajo seguro para todos.
Según detallaron fuentes del hospital, la agresión se desencadenó cuando la mujer irrumpió en una sala privada del primer piso, evadiendo los protocolos de acceso, y arremetió violentamente contra la profesional. La médica, tras recibir los impactos en el rostro, debió ser asistida de inmediato por sus compañeros, quienes, en un intento por protegerla y contener la escalada de violencia, cerraron la puerta del consultorio. Actualmente, la víctima se encuentra bajo licencia laboral, recibiendo contención y acompañamiento multidisciplinario para afrontar las consecuencias físicas y psicológicas del ataque. Posteriormente, y ante la insistencia de la agresora, quien profirió insultos y amenazas de muerte contra la profesional incluso en presencia de la directora médica, se decidió su desalojo del establecimiento y el traslado del paciente en cuestión a otro centro asistencial para garantizar la continuidad de su tratamiento y la seguridad del personal afectado.
La situación se tornó aún más alarmante por la respuesta de las fuerzas de seguridad. Rodrigo Maroni, director del Hospital Papa Francisco, alzó su voz para cuestionar severamente el accionar policial tras la denuncia. A pesar de la gravedad de las lesiones y las amenazas posteriores, la agresora no fue detenida. “Es una ofensa hacia el trabajador de la salud pública”, afirmó Maroni, quien denunció que, lejos de ser aprehendida, la mujer fue supuestamente acompañada por efectivos policiales a radicar una denuncia contra el propio hospital. Esta inacción, a su juicio, representa un aval implícito a la violencia y un desamparo hacia quienes diariamente velan por la salud de los salteños.
El director Maroni contextualizó el episodio en una preocupante realidad institucional: la drástica reducción de recursos de seguridad. El Hospital Papa Francisco, vital para una población de 254.000 habitantes y con una guardia que atiende más de 180 consultas diarias, opera con apenas dos vigiladores por turno. Esta cifra representa una pérdida del 80% del personal de seguridad en los últimos años. Adicionalmente, un espacio diseñado y preparado para albergar un destacamento policial en el interior del nosocomio permanece vacío desde hace dos años, a pesar de los reiterados pedidos a la Secretaría de Seguridad, a cargo del señor Vilches, para su ocupación.
Este ataque brutal no solo dejó a una profesional gravemente herida, sino que también desnudó una crisis sistémica en la protección de los trabajadores de la salud. La dirección del hospital insiste con vehemencia en la necesidad imperiosa de implementar medidas concretas y urgentes para reforzar la seguridad, no solo para salvaguardar la integridad física y emocional de médicos, enfermeros y administrativos, sino también para asegurar la continuidad y calidad de los servicios esenciales que un hospital público presta a la comunidad. La recuperación de la médica es prioridad, pero también lo es garantizar un ambiente de trabajo seguro para todos.
Deja tu comentario