Cine y Espectáculo

De novios a 'mejores amigos': María José revela el giro inesperado de su romance juvenil con Apio Quijano en Kabah

Redacción Que Onda Salta 07 Nov, 2026 - 20:22 hs.
La escena musical latinoamericana no deja de sorprendernos con historias que, con el paso del tiempo, revelan matices insospechados. En esta ocasión, la carismática María José, conocida afectuosamente como "La Josa", ha abierto el baúl de los recuerdos para desenterrar una faceta poco explorada de su juventud: su breve y particular romance con Apio Quijano, su compañero de batallas musicales en la icónica agrupación Kabah. Una confesión cargada de humor y transparencia que no tardó en cautivar a sus seguidores, ofreciendo una mirada íntima a los orígenes de una amistad que trascendió el escenario.

La conexión entre ambos artistas se remonta a la infancia, mucho antes de los focos y los grandes éxitos. Tal como lo relató la propia cantante en una reciente entrevista exclusiva, su amistad con Apio se gestó cuando apenas eran unos niños, con María José de nueve años y Apio con siete u ocho. Con el devenir del tiempo y la intensa convivencia que demandaba la vida en Kabah —entre ensayos, grabaciones y giras interminables— aquella camaradería infantil experimentó una transformación natural y, para muchos, esperable: derivó en un noviazgo fugaz, marcado por la efervescencia y la curiosidad propias de la adolescencia y la primera juventud. La iniciativa, según rememoró "La Josa" con una sonrisa, partió directamente de Apio, a lo que ella, sin dudarlo, respondió con un “si quieres, sí, órale, va, venga”.

Sin embargo, lo que prometía ser una historia de amor juvenil dentro de la banda, tomó un rumbo inesperado. María José explicó que, con el correr de los días, comenzó a percibir que la dinámica de la relación no fluía en la misma dirección para ambos. "Sentía que estaba con mi amiga", confesó, describiendo una sensación de desequilibrio donde la conexión romántica se diluía para dar paso a una amistad cada vez más palpable. Fue en ese punto de inflexión donde, con su característico sentido del humor, la artista resumió el giro de los acontecimientos con una frase que ya se volvió icónica: "Se le apagó la flama", una declaración que, entre risas, dejaba entrever la evolución de los sentimientos de Apio. De hecho, al ser consultada sobre si fue en ese momento cuando notó la orientación sexual de su compañero, "La Josa" prefirió centrarse en su percepción de la época: "Pues yo me di cuenta que ya más bien no le interesaba tanto, pues aquello y más bien era de vamos a hacernos faciales", evocando con picardía el cambio de intereses de su entonces pareja.

A pesar de la singularidad de aquel desenlace, María José fue enfática al aclarar que la chispa inicial sí existió. "Claro que hubo flama y muy bien", aseguró, desmitificando cualquier insinuación de que la atracción fuera unilateral. Incluso compartió una confidencia de Apio, quien en su momento le habría dicho: "Fuiste la única", a lo que ella, con su inconfundible ingenio, replicó: "Pues no sé si es bueno o malo, güey". Esta anécdota, lejos de generar resentimiento, se ha convertido en una pieza más de la sólida y duradera amistad que mantienen hasta el día de hoy. "Me llevo superbien con él", afirmó con cariño, demostrando que aquel episodio juvenil fue cimentando un lazo de complicidad y respeto mutuo.

Este viaje al pasado no solo se centró en Apio Quijano, sino que también sirvió como pretexto para que María José reflexionara sobre sus propias experiencias sentimentales en la juventud. Con una honestidad desarmante, la cantante admitió haber sido "muy infiel, pero pues de chavita", refiriéndose a su etapa de 18 o 19 años y definiendo la infidelidad en aquel entonces incluso como "darle un beso a alguien más". Esas vivencias, sin embargo, contrastan notablemente con su presente. Hoy, "La Josa" celebra un matrimonio sólido y feliz, llevando 22 años de unión con su esposo, con quien incluso "se volvió a casar después de veinte años". Así, aquella singular historia de amor juvenil con Apio, nacida entre coreografías y canciones, se transformó en un entrañable recuerdo que, con el tiempo, se consolidó en una amistad inquebrantable, teñida de cariño, humor y una confianza a prueba de tiempo.

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